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viernes, 4 de octubre de 2013

LAS ANALOGÍAS DE LA RIBEIRA SACRA: EL VINO Y LA CASTAÑA.

Vaya por delante a modo de aclaración que estas líneas que estáis leyendo ahora mismo no poseen rigor científico alguno. No dispongo de ningún tipo de informe o estudio agroalimentario que justifique mis palabras. Simplemente, lo que escribo, responde a una necesidad vital de rendir un sincero homenaje a la tierra que me vio nacer y que niña tanto detesté y ahora tanto adoro. ¡Bendita madurez y serenidad la que te aportan los años!
La Ribeira Sacra es mucho más que naturaleza, paisaje, ríos y angostos cañones de vistas espectaculares. Las gentes que han habitado desde tiempos inmemoriales estas tierras han sabido ver su potencial como tierras fértiles y han sabido, quizá por esas agudeza de ingenio que te dan los malos tiempos, trabajarlas, cuidarlas y conseguir así mantener un dignísimo nivel de vida. Y es que si nos imaginásemos situados en medio del Sil, subidos a un barco, podríamos parafrasear al gran Espronceda con toda la humildad posible y decir aquello de “uva a un lado, castaña al otro y allá en su frente, la inmensidad”.
Porque la Ribeira Sacra también es riqueza culinaria. De la uva, de la Denominación de Origen Ribeira Sacra y de la archiconocida Viticultura Heroica poco queda ya por decir. De sobra conocidos y admirados son sus caldos producto no sólo de la climatología especial de la zona sino también de las características inigualables de sus suelos y  famosos son también sus bancales de piedra hechos así para facilitar vendimias pero también porque la piedra mantiene el calor del sol que favorece el desarrollo de la vid.
Pero ésta sólo es una parte de la Ribeira. Porque como decíamos, si miramos al otro lado, nuestra vista se pierde en bosques de castaños centenarios, algunos tan altos, que, al igual que ocurre con las catedrales góticas, parecen querer crecer para estar más cerca de la Perfección. Y esta parte es mucho menos conocida. Quizá porque la castaña de la zona aún no tiene una Denominación de Origen o quizá porque aún no hay estudios que demuestren las propiedades de este producto, que sin duda las tiene. El caso es que así como hay una “Viticultura Heroica” también hay una, por decirlo de alguna manera, “Catañeira Heroica”(uso el término “castañeira” que en gallego alude a la época del año en la que se recogen las castañas). Porque muy pocos saben que en las laderas empinadas del otro lado del Sil, los agricultores de la zona, también bajan hasta la misma orilla de los ríos a recoger el fruto; que, al igual que con la uva, las castañas se recogen en sacos que serán transportados a la espalda de los agricultores hasta las llanuras en donde se quedan los coches. Que a la dificultad del terreno se añade que los caminos están a menudo cubiertos de maleza debido al progresivo abandono de estas tareas por el envejecimiento poblacional, que la mayoría son tan sólo vías estrechas compartidas a partes iguales por los humanos y la fauna de la zona como el jabalí, que destroza a su paso los senderos. Y que al igual que la uva se distribuye en bancales, los terrenos aquí se organizan en “gavias” (palabra gallega cuyo significado en castellano desconozco y que hace referencia a pequeños balcones que los agricultores crean en la tierra para evitar que la castaña, en su caída, ruede hasta el fondo del terreno).
Quizá algún día, espero que no muy lejano, dispongamos de estudios que nos hablen de las propiedades de la castaña de la Ribeira Sacra y que la designen como una variedad única y propia de esta zona. Porque aunque la provincia de Ourense es rica en este producto, sin desmerecer a las demás, estoy convencida que en poco o nada se parece la castaña de la Ribeira Sacra a la de otras partes de la provincia. Me remito a la sabiduría popular cuando digo que la castaña ribeirana es de tamaño mediano y de un color rojizo brillante; que cuando la abres tiene una piel interior de color amarillo pajizo bastante dura porque su función es proteger a la castaña de los pinchos de los erizos en los que crecen y que al cocinarla, en cualquiera de sus variedades culinarias, su sabor es diferente.
Es un producto tan típicamente nuestro, al que sucesivas generaciones de gallegos le deben tanto, que hasta tiene una fiesta propia. El Magosto es una fiesta tradicional que consiste básicamente en reunirse en torno a una hoguera en cuyas brasas se asarán lentamente las castañas y una vez, hechas, en su degustación y disfrute acompañadas de un pedazo de pan de leña y un buen vino, como no, de la Ribeira Sacra.

Ha llegado el otoño y con él el esplendor de los productos de esta tierra. Desde aquí quedáis todos invitados al próximo magosto y así podréis decirme si tengo razón o no y en ese caso, si debería tener mayor rigor científico. ¡Salud!

viernes, 20 de septiembre de 2013

EL FINAL DEL VERANO...QUE TRAIGA LLUVIA

Cuando estamos más cerca de octubre que de septiembre, cuando los días ya decrecen, cuando el tiempo libre ya escasea, en Galicia, y sobre todo en el interior, seguimos por encima de los 30º. Y como estamos en el país del “nunca llueve a gusto de todos”, esto tiene lógicamente su parte buena y su parte mala.
Los amantes del sol, del calor y del verano eterno están encantados porque pueden seguir saliendo a la calle en mangas de camisa (excepto a primera hora de la mañana), porque pueden seguir luciendo moreno al pie de playas, ríos, termas y embalses y porque pueden seguir tomando un café en una terracita hasta bien entrada la madrugada. Sin embargo, los que ya están aburridos del calor, de no poder conciliar el sueño hasta cinco minutos antes del sonido del despertador y los que viven del comercio textil, por ejemplo, están rezando que llueva.
Y luego estamos aquellos que pedimos a gritos la lluvia por motivos algo más prosaicos y un poco menos económicos; para que podamos poner fin a la temporada de incendios forestales.
Este año son ya muchas las hectáreas consumidas por el fuego en Galicia, bueno, este año y todos los años porque esto se ha convertido en la pesadilla de todos los veranos. Esta vez han sido especialmente dañinos tanto en pérdidas materiales como paisajísticas. Nos hemos cargado el Monte Pindo cargándonos de paso la oportunidad de todos aquellos que no lo conocían de disfrutar de sus vistas, de su naturaleza, de su privilegiada situación en el mapa. Hemos vuelto a ver la costa y la montaña vestidas de negro y el miedo y la desesperación de quienes se sienten impotentes ante el fuego. Y nos hemos cargado partes de la Ribeira Sacra y de los Cañones del Sil cuando lo que deberíamos hacer es todo lo humanamente posible para conservar y proteger tal cantidad de patrimonio (cultural, artístico y natural) por metro cuadrado. Y esto por no hablar del Parque da Baixa Limia-Xurés que se quemó hace un par de veranos.
Dicen de los gallegos estamos hechos de otra pasta y sabemos reponernos de estas situaciones, sobre todo porque nunca nos ha quedado otra alternativa y no me cabe la menor duda de que al igual que limpiamos piedra a piedra el petróleo del Prestige, reforestaremos hectárea a hectárea la superficie arbolada perdida.
Pero aún así no puedo dejar de preguntarme qué intereses hacen que en Galicia se queme más masa forestal que en el resto de CCAA, por qué no hay una ley forestal que por lo menos intente paliar la situación, por qué no se aumentan las penas para los pirómanos y sí para aquellos que roban por hambre y por qué parece no interesarle a nadie que se queme aquello que nos da de comer y que es parte de nuestra identidad como pueblo.

Sé que hay muchas respuestas posibles pero no consiguen satisfacerme así que a la espera de que los que mandan digan o hagan algo que no me haga sentir vergüenza de vivir en este país, dejo esta reflexión porque sé que sois muchos los que sentís como yo y porque al fin y al cabo las penas compartidas, pesan menos.

viernes, 30 de agosto de 2013

PIENSA EN VERDE: PROPUESTAS DE MERCADO PARA LA RIBEIRA SACRA.

Son ya varios los artículos en los que insisto en que hay que concienciar a los jóvenes de que la Ribeira Sacra es un buen sitio para emprender, un entorno que lo acepta casi todo porque no tiene casi nada, unos cuantos ayuntamientos hermanados los de Lugo y los de Ourense que han de apostar por el turismo sostenible que genere a su vez otro tipo de actividades que dinamicen la zona y la hagan más visible para el gran público. Pues bien, para que nadie piense que me limito a decir lo que se debería hacer pero no propongo nada, ahí van una serie de propuestas de posibles “nichos de mercado” que deberían darse a conocer en las facultades y en los institutos, a fin de que nuestros alumnos sepan que pueden emprender y que tienen sitio para hacerlo. Además, en septiembre la Xunta planea poner en marcha la unidad “Galicia Emprende” que permitirá entre otras cosas, valorar la viabilidad de un proyecto en sólo un mes o crear una empresa en 24 horas. Independientemente de que la ley de emprendimiento de Galicia sea más o menos buena, por lo menos, reduce los trámites legales, lo cual, de por sí, ya es una gran ayuda.
Pero a lo que iba, aquí dejo mi modesta opinión de aquellos negocios que podrían tener futuro en la Ribeira Sacra:
1.      Empresas de ámbito turístico: evidentemente, si hablamos de una zona que ha de posicionarse como destino turístico, con el hándicap que además supone ser un destino de interior, las empresas relacionadas con el turismo, han de ser las locomotoras que tiren del tren. Hoteles o casas rurales, empresas de actividades de ocio y tiempo libre, pero también, empresas que se ocupen del público infantil o iniciativas que faciliten el transporte a grupos de turistas, tienen cabida y público en la zona.
2.      Empresas de ámbito social: si en varias ocasiones hemos dicho que uno de los principales problemas de la zona es el envejecimiento de la población, tendrán que surgir propuestas que cubran las necesidades de la tercera edad y de sus familias desde el ofrecimiento de masajes terapéuticos al apoyo psicológico.
3.      Empresas de ámbito medioambiental: en una zona con tanta riqueza paisajística, la naturaleza también puede suponer un reto a la hora de trabajar. La limpieza y el acondicionamiento de caminos, de bosques, la explotación de la madera de una forma respetuosa y sostenible, la iluminación de las zonas rurales de forma más eficiente o la gestión de residuos, tanto los de origen vegetal como los orgánicos, pueden ser un gran nicho de negocio que además, supondrán un gran ahorro para los ayuntamientos implicados.
4.      Empresas de ámbito tecnológico: ni que decir tiene que el convertir la zona en un lugar con acceso a las nuevas tecnologías es un reto para todas las compañías del sector.

Ni que decir tiene que todo esto es la pescadilla que se muerde la cola, la aparición y el éxito de unas iniciativas llevarán la aparición de otras complementarias y lo bueno, lo mejor, es que los primeros pasos ya están dados así que como decía al principio, quizá lo único que nos falte es ponerse manos a la obra. ¿Os animáis?.

martes, 20 de agosto de 2013

CUATRO PALABRAS: RIBEIRA SACRA PATRIMONIO HUMANIDAD

¡Y qué cuatro palabras! Parece mentira que en tan pocos vocablos se pueda decir tanto, que estas palabras encierren tanto valor, tanta naturaleza, tanta historia y tantos sueños. Así somos los humanos, capaces de dotar de un simbolismo enorme a tan sólo cuatro palabras y al mismo tiempo, de dejar que esas mismas palabras caigan en el olvido.
Aunque para ser justos he de decir que en las últimas semanas la vieja reivindicación de la declaración de la Ribeira Sacra como Patrimonio de la Humanidad se ha retomado con un nuevo impulso porque otra cosa que también se nos da bien a los humanos es ser “cansinos” hasta la saciedad, o dicho de forma menos coloquial, ser tenaces y persistentes cuando lo que queremos conseguir nos importa. Y está claro que la Ribeira Sacra, a los que la vivimos y la sufrimos, a los que la conocemos y la publicitamos, a los que la escuchamos en sus sonidos y sus silencios, nos importa. Y mucho.
Por eso no nos cansamos de pedir su inclusión en la lista de Bienes declarados Patrimonio de la Humanidad.
Y aquí voy a hacer un breve inciso: se habla y se seguirá hablando de este tema, pero, ¿sabemos, sabe el público en general, lo que se le exige a un bien y al país en que se encuentra ese bien, a la hora de su declaración como Patrimonio de la Humanidad?. Sin pretender entrar en temas jurídicos que se me escapan, lo que sí quiero es hacer llegar a todos aquellos que lean estas líneas unas nociones básicas de lo que la UNESCO exige en estos casos.
Para comenzar, al bien, en este caso natural, que pretenda optar a la declaración se le pide entre otras cosas que “contenga fenómenos naturales extraordinarios o áreas de una belleza natural y una importancia estética excepcional”. Nadie pone en duda a estas alturas la belleza natural ni la importancia estética excepcional de la Ribeira Sacra. Además la zona encierra otra de esas características valoradas en dichas declaraciones y es que “constituya un ejemplo sobresaliente de hábitat o establecimiento humano tradicional, representativo de una cultura o de culturas ahora vulnerables por el impacto de un cambio irreversible”. Si la viticultura heroica no es representativa de una cultura vulnerable, entonces no sé lo que es. Es una cultura que se pierde si nadie lo remedia, si entre todos no lo evitamos, porque el envejecimiento de la población y los pocos alicientes que se le ofrecen a nuestros jóvenes en este sentido son problemas serios para la zona.
Por otro lado, la Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural, (París, 1972) explica que “ un Bien declarado Patrimonio de la Humanidad es un legado de la comunidad internacional y su presencia en un determinado país, le exige a este país un incremento de imaginación, preocupaciones y gastos para conseguir su protección y defensa”. Es decir, en este caso el gobierno español estaría obligado a velar por la protección y defensa de la Ribeira Sacra. Pero claro, en estos momentos, el Estado no está por la labor de incrementar ni preocupación ni mucho menos gastos en nada. A esto hay que sumarle que las empresas hidroeléctricas con grandes intereses económicos en la zona tienen la sartén por el mango porque les basta con amenazar a los gobiernos locales, al autonómico y al central con una pérdida numerosa de puestos de trabajo y, sobre todo, de beneficios económicos para dichos gobiernos para que éstos hagan la vista gorda y miren hacia otro lado.
 Y no se puede olvidar que lo que se le exige al gobierno español en este caso no es poco. Si tenemos en cuenta que España posee 40 de los 831 bienes inscritos en la lista de la UNESCO, el esfuerzo, sobre todo económico, no es pequeño. Y a esto hay que unirle problemas más domésticos como la duplicidad de competencias entre el gobierno central y los autonómicos, asunto en el que no voy a entrar porque supone tal caos que me temo no sabría salir del asunto.
Resumiendo, que la zona cumple con todos los requisitos y más para poder ser incluida como Patrimonio de la Humanidad pero que también debemos apoyar al gobierno para que ese aumento de esfuerzo económico no sólo pese en la balanza de lo público. Es necesario atraer financiación privada y para eso hay que seguir insistiendo en el potencial que encierran los Cañones del Sil, del Mao, y de toda la Ribeira Sacra en general. Tenemos que seguir insistiendo en hacer de la zona uno de los principales destinos turísticos del interior de Galicia, demostrar a los turistas que a veces, que llueva o que haga niebla no significa que el destino no sea de alta calidad, pero sobre todo, tenemos que convencer a nuestros jóvenes de que hay futuro aquí porque mientras no consigamos eso, mientras ellos no conozcan, amen y apuesten por la zona, desde luego, Europa no lo va a hacer.

Sé que la tarea es ardua y el camino lento pero somos gallegos y ¿alguien ha visto alguna vez rendirse a un gallego?.

lunes, 29 de julio de 2013

EL CROWDFUNDING ESTÁ DE MODA

Antes de empezar este post quiero pedir disculpas a los profesionales, expertos o conocedores de la materia por los errores que pueda cometer en mi exposición y que seguro serán errores de principiante pues la verdad, me declaro bastante inculta en este tema. Espero sepan disculparme.
¿Qué es el crowdfunding? Para decirlo de un modo lo más coloquial posible me he sacado de la manga esta definición “de andar por casa” que espero se ajuste a la realidad lo más posible. Por lo que yo entiendo, el crowdfunding es una modalidad de financiación colectiva y voluntaria destinada a salvaguardar cualquier cosa que tenga un interés común, sea un bien, una institución, un paisaje, etc.
Hace relativamente poco tiempo que se escucha esta expresión, por lo menos en nuestro país, que ya sabemos que en estos temas siempre solemos llevar bastante retraso con respecto al resto de países desarrollados. Imagino que el crowdfunding es un fruto más de la tan manida crisis económica, fruto de aquel viejo refrán que decía que el “hambre agudiza el ingenio”, evidentemente llevado a otro contexto. Pero lo cierto es que para ser tan reciente, su uso se ha generalizado de forma extraordinaria y hoy tenemos un buen puñado de ejemplos que se han acogido a esta “moda”. Si hace poco escuchábamos en las noticias que personalidades de todo el mundo colaboraban en la salvación económica de un club de fútbol de nuestro país, recientemente hemos visto y leído que también La Catedral, nuestra catedral, la catedral por excelencia, la de Santiago de Compostela, necesita del apoyo de todos aquellos que sientan por ella ese amor del que hemos hablado otras veces, para hacer frente a diferentes restauraciones.
Personalmente me parece una muy buena opción. Me parece justo que todos (entiéndase, los que puedan, que todos sabemos la que está cayendo) los que disfrutamos del patrimonio, en este caso de la catedral, dando los “croques” en la entrada, abrazándonos al Apóstol, o viendo el espectáculo del Botafumeiro, colaboremos en la conservación del mismo. Lo que ya no me parece tan justo es la cuota mínima, pero eso, es otro tema.
A lo que voy, que está claro que con el extensísimo patrimonio cultural y natural que tenemos por suerte en este país, las instituciones no pueden hacer frente a todo y que, como he dicho, me parece una buena idea. Pero ante esta misma reflexión se me plantea una duda: ¿vamos a poder colaborar en todo?. Es decir, si el baremo para pedir la colaboración ciudadana es el cariño  por lo que se quiera salvar, gente como yo, que amamos el patrimonio más allá de los recuerdos personales que nos aporten sino porque sabemos leer su historia, ver su valor y preveer su futuro, lo vamos a tener francamente difícil porque dicho coloquialmente, no hay bolsillo que lo resista.
Vuelvo al ejemplo de la Catedral; ¿cómo no voy a querer colaborar en su restauración? Claro que quiero, pero también quiero colaborar con la restauración de la Catedral de Ourense cuyas humedades están destruyendo sus muros y las ricas policromías del Pórtico del Paraíso, o el Santuario de Nuestra Señora de Las Ermitas, con problemas estructurales graves que amenazan con hacer desaparecer parte del templo, o Santa María de Oia, cuya proximidad al mar hace que el salitre provoque serios problemas en sus piedras, etc. Y esto es sólo un ejemplo, porque en mi opinión personal, hay también muchas iniciativas que necesitan también un apoyo económico y menciono aquí a los amigos de “O sorriso de Daniel” porque me parece fantástico el trabajo de limpieza y conservación de muchos bienes que realizan simplemente con la colaboración de sus amigos o socios, sin sueldo, sin medios, llueva o haga sol y simplemente por amor al arte, y nunca mejor dicho.

Resumiendo, que el crowdfunding me parece muy interesante como iniciativa pública pero que en ningún caso puede ser la excusa para que las instituciones hagan la vista gorda y miren hacia otro lado. Hay mucho que conservar y todos somos necesarios. 

viernes, 12 de julio de 2013

…Y LA LUZ SE HIZO.

Todos los que nos sentimos atraídos por el arte, sea por afición o por profesión, y en cualquiera de sus manifestaciones, sabemos de la importancia que la luz ha tenido en las obras de los grandes maestros a lo largo de la historia; recordemos sino los edificios de Mies Van Der Rohe construidos casi todos sobre finos  pilares en donde priman los grandes ventanales que dejan que la luz entre a sus anchas para que se refleje con  las distintas superficies, mármoles pulidos, vidrios y cortinas de agua; o la escultura, de la que ya el propio Leonardo dijo que en ella había dos tipos de luces, las luces interiores de cada obra con las que el escultor juega para crear volúmenes, y la luz del foco que la alumbra.
Y no hablemos ya de la pintura, disciplina en donde la luz ha sido siempre tan importante como el propio tema de la obra; la luz es el elemento que nos lleva a hablar de claroscuro;  ella que hace que una pintura se vuelva manierista, por la luz es por lo que en ocasiones  al propio Velázquez se le considera precursor de los pintores impresionistas (véase sino la “Vista del jardín de la Villa Médicis, en Roma”, pintada hacia 1630); ella que se descompone con la aparición de los Impresionistas o que se vuelve blanquísima, azulada y transparente en las obras de Sorolla.
Pues bien, volviendo al maestro Leonardo, tan importante es para cualquier obra de arte la luz interna, como la del foco que la alumbra. Ahí es a donde quería llegar y quería hacerlo porque ayer conocíamos la noticia de que el Museo del Prado, nuestra pinacoteca más importante, va a cambiar la iluminación de todas las salas del museo. El proyecto no es nada sencillo y se calcula que se tardará unos cuatro años en cambiar las bombillas tradicionales actuales por una nueva iluminación con la tecnología LED.
Lejos de querer adentrarme en la eterna discusión de si es más o menos rentable un proyecto de tal magnitud; hay que decir que dicha tecnología varía mucho la percepción que nuestro ojo tiene de la obra en cuestión porque es  una luz más blanca, más clara, que nos permitirá contemplar más claramente los colores originales de cada pintura o las policromías de las esculturas. Además, es una tecnología que reduce la emisión de calor lo que reduce también el deterioro de muchas obras, sobre todo pictóricas.

En fin, para terminar sólo decir que me parece una gran iniciativa y que ya estoy deseando ver las grandes obras del Prado bajo ese nuevo prisma. Me hago una idea de lo que será contemplar grandes obras como “El triunfo de la Muerte” o “El Jardín de las Delicias” en una misma sala y poder admirar más claramente todos los detalles y secretos que esconden y en este momento me gustaría disponer de una máquina del tiempo y poder viajar al futuro pero entonces me doy cuenta que el futuro no está tan lejos  así que habrá que esperar  porque una visita al Museo del Prado, desde luego, bien se lo merece.

miércoles, 26 de junio de 2013

ENAMORÁNDONOS DEL PATRIMONIO

Hace unos meses se publicaba en el Boletín de la Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP) un artículo de Anna Escarpanter Llandrich titulado “El conocimiento del público condiciona el grado de placer turístico” en el que con muy buen criterio se juega con la palabra “conocimiento”. Digo que se juega porque esa palabra esconde un doble sentido; por un lado el conocimiento que el turista espera recibir cuando asiste a cualquier actividad interpretativa y el conocimiento que cualquier guía, museólogo o intérprete debe de tener de su público si pretende que su mensaje llegue a calar en sus visitantes.
Y es aquí en donde yo quiero incidir aportando mi granito de arena. Es tan importante que el mensaje que queremos transmitir impacte en nuestro público que de ello puede depender el éxito o el fracaso de nuestro trabajo. Como se dice en el mencionado artículo, todos somos público y por lo tanto, todos somos egocéntricos. Esto es algo que desde hace años se sabe y se maneja muy bien en campos como la publicidad; pensemos si no en qué tipo de mensaje publicitario recordamos con mayor facilidad; evidentemente será aquel al que inconscientemente hemos ligado algún momento de nuestra vida bien sea por la música evocadora, por el slogan impactante o porque nos ha hecho reír (o llorar, que también los hay).
Bien, pues en la interpretación del patrimonio sucede lo mismo. Es necesario conocer a nuestro público para poder llegar a impactarles. Y no se trata de hacer un test psicológico de cada uno de ellos sino que es mucho más sencillo; basta con hacer referencias a un pasado común; a un momento histórico relevante o simplemente usar la empatía, que no es más que ponerse en el lugar del otro, para que nuestro mensaje sea efectista y sobre todo efectivo. Además, el fin último de cualquier interpretación es que el visitante se “enamore” del recurso interpretado y ese verbo es esencial. Todos alguna vez nos hemos enamorado y sabemos que ese sentimiento va unido a otros como protección, respeto u orgullo. En el caso del patrimonio, si nuestro público se enamora del bien interpretado conseguiremos no sólo que al finalizar la visita se quede con un gran grato recuerdo sino que nazca en él la necesidad de respetar  y proteger ese bien y el orgullo de sentir que pertenece a algo.

Y para conseguir ese enamoramiento, los intérpretes o guías tenemos que manejar a la perfección el lenguaje y por supuesto debemos distinguir entre “charla” y “discurso”. Parecen sinónimos pero hay un leve matiz que los diferencia y es que “charla” tiene un carácter más informal, mientras que “discurso” lleva implícito un significado más académico, más serio. Una charla es aquello que se desarrolla en un ambiente amistoso y cómodo; el ambiente en el que queremos que se encuentre nuestro público.  El éxito de la charla dependerá evidentemente de nuestra actitud como intérpretes, actitud a la que Tilden denominó “El Ingrediente Inestimable” y ese ingrediente se tiene o no se tiene; se siente o se siente, por eso, y en la línea de otros artículos ya publicados en este blog, repito que no cualquiera puede ser intérprete del patrimonio. Si además de conseguir que nuestra charla llegue al público, podemos (si el recurso lo permite) hacer que los visitantes se involucren en cualquier actividad de campo, nuestro éxito estará asegurado al 100%.